
Bordenave prepara una pista de motocross que puede convertirse en el gran evento del verano
La localidad avanza con una pista de entrenamiento que ya reúne pilotos de toda la región y que ahora incorpora iluminación profesional para proyectar un gran nocturno. El objetivo es que el motocross genere deporte, movimiento comercial y turismo en el distrito de Puan.
Bordenave comienza a mirar al motocross como una nueva oportunidad para posicionarse dentro del calendario deportivo regional. La pista, impulsada a pulmón por José Luis Walter, conocido como “El Ruso”, y con el acompañamiento de Sole Aschemayer, atraviesa una etapa de importantes obras para incorporar iluminación y quedar en condiciones de recibir competencias nocturnas.
“Hace tres meses que estamos laburando fuerte, fuerte en la pista”, contó Sole durante una entrevista, al explicar el proceso que permitió avanzar con las obras. El circuito ocupa aproximadamente una hectárea y tiene un recorrido cercano a los 900 metros, con saltos, curvas, olas y sectores que fueron modificados para mejorar la experiencia y la seguridad de los pilotos.
Uno de los grandes desafíos fue la instalación del sistema de iluminación. La pista contará con ocho postes de aproximadamente 15 metros de altura, distribuidos a ambos lados y en el centro del circuito, con múltiples reflectores orientados estratégicamente para evitar que las luces encandilen a los corredores. La obra también requirió modificar el tendido eléctrico y avanzar con la instalación de energía trifásica para garantizar un funcionamiento seguro del sistema.
La particularidad del circuito no está solamente en sus dimensiones. Sole explicó que Bordenave tiene un trazado pensado para exigir al piloto, con curvas abiertas y cerradas, saltos, “olitas”, un triple y un sector con un pozo que constituye una de las características distintivas de la pista. El diseño surgió a partir de la búsqueda de un circuito que permitiera entrenar a pilotos de diferentes niveles y cilindradas.
Otro elemento que le da identidad es el terreno. Según Aschemayer, el suelo de Bordenave tiene un comportamiento particular: con el trabajo y el riego adecuados puede ofrecer mucho agarre, mientras que después de una lluvia puede quedar extremadamente firme. Esa característica obliga a los pilotos a adaptar permanentemente su manejo y convierte al circuito en un escenario técnicamente exigente.
De una pista de entrenamiento a un posible gran evento
El proyecto apunta ahora mucho más alto. La intención es que, si se cumplen todas las condiciones necesarias, Bordenave pueda recibir un entrenamiento inaugural antes del comienzo del tradicional papi fútbol y posteriormente avanzar hacia un evento nocturno durante enero.
Pero para llegar a esa instancia todavía hay varios aspectos que resolver. Entre ellos se encuentran el servicio de emergencias, la presencia de ambulancias, médicos y bomberos, además de la organización necesaria para recibir una importante cantidad de pilotos y acompañantes. “No son 100 personas”, explicó Sole al referirse a una eventual competencia: cada piloto puede llegar acompañado por cuatro o cinco personas.
La dimensión que puede alcanzar el evento también abre una oportunidad comercial para Bordenave y la región. Aschemayer señaló que en una carrera habitual pueden participar entre 100 y 140 motos, lo que implica un importante movimiento de personas fuera del propio público. Hoteles, comercios, estaciones de servicio, gastronomía y otros servicios podrían verse beneficiados por la llegada de visitantes.
Una pista que ya convoca a toda la región
El circuito ya logró conformar un grupo de pilotos de distintas localidades. Llegan corredores de Bordenave, Darregueira, Puan, Guatraché, Macachín, Rivera, Carhué, Coronel Suárez, Pigüé, Villa Iris y Bahía Blanca, entre otras localidades.
Los entrenamientos también se transformaron en un punto de encuentro para los aficionados. “Es como el asado del domingo en la familia”, describió Sole, al contar cómo los pilotos suelen compartir jornadas en la pista después de entrenar.
Detrás de todo el proyecto aparece el esfuerzo personal de José Luis Walter. Sole remarcó que prácticamente todo lo que hoy existe en la pista fue realizado o adquirido a pulmón por el piloto: desde el sistema de riego hasta buena parte de la infraestructura y la iluminación. El proyecto nació como un espacio de entrenamiento y fue creciendo hasta convertirse en una iniciativa con aspiraciones mucho mayores.
La meta, en definitiva, es que Bordenave pueda incorporar al motocross como una nueva propuesta deportiva y turística del distrito. “Que tengamos un espacio, un lugar y que sabemos que vamos a traer gente, vamos a promover el turismo, el deporte también, con la seguridad, con todo lo que corresponde”, resumió Aschemayer.
Por ahora, el proyecto sigue acelerando. Si las obras, la seguridad y la organización avanzan según lo previsto, Bordenave podría tener este verano una nueva postal: motores, luces, pilotos de toda la región y un gran nocturno de motocross como protagonista.